Ustedes son bienvenidos a este rincón, que sirve para que nos conozcamos más, y para que a futuro iniciemos quizá una conversación. Conversar, ese arte que en estos tiempos de deshumanización en el ser humano se nos está olvidando. Quisiera iniciar esta jornada dando el primer paso. Quién soy, nací en una familia de artesanos. Me crié en un taller de ebanistas y allí me inicie como pintor de muebles y luego como dibujante de sillas, mesas, etc. que solicitaran los clientes a la ebanistaria familiar. Me gustó mucho dibujar, y ello me llevó a la arquiectura, asi que entré a la universidad a estudiar arquitectura. En ella bajo la tutoria de un gran artista Salvadoreño, Carlos Cañas, me consolide con los principios plásticos que él daba en las clases impartidas. El maestro me inivtó a exponer con él a los 17 años teniendo la oportunidad de exibir mi obra junto con él en la galeria Forma en 1967. Despues me interesé por la cultra oriental y me llamo much la atencion los jardines imperiales de Japón. Un gran amigo, Walter Beneke, me brindó la oportunidad de ir a Japón precisamente a ver esos jardines. Me quede en Japón y comence a visitar las vias imperiales porque mi visita fue con una beca de Japan Foundation. Asi se me facilitaba la entrada a todas las vias imperiales. En esta epoca muchos monjes del Budismo Zen mantenían los jardines. Tuve que sentrar a un Zendo para que un tutor asignado a mi persona me ayudara a descubrir que el hecho de abandonar la razón y asumr la intuición para regir mi vida me daria una nueva forma de ver. Y digo mejor, de aprender a ver. Re-elaborarse uno mismo. Deconstruirse para volver a construir las misma piezas pero en otra forma. Así comenzó mi disciplina de vida que aún practíco. Esto ha saturado mi vida en todos sus planos incluyendo el plano creativo. Muchos artistas pintan conscientemente y se dicen a sí mismos, ''miren lo que he creado''. Yo me eduque para recrear. No pinto, medito. En muchas de las veces que tomo un lienzo me enfrento con la nada. La enfrento, la confronto, me toca habermelas con ella para que esa nada lleguee a Ser. Siempre me ha tocado cargar con la realidad, nunca he dejado que la realidad cargue conmigo. Y no se necesita ser un luchador para autorealizarse de esta manera en la vida. Se necesita ser un guerrero, si, digo un guerrero que medita pintando y que si pinto una gota me convierto en agua. Si pinto una flor me convierto en flor. Asi son los pasos...Pongo atención, me concentro, medito, me desdoblo, me convierto: flor, arbol, huevo, gota. Y siendo cualquier cosa de estas desde allí me explico el universo bajo un regimen de pura intuición.
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